Donde el mediador resulta indispensable

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Por Consuelo Acosta Bernaldo de Quirós, abogada.

Desde la entrada en vigor de la ley 25/2015, ley de segunda oportunidad, muchos son los problemas que está planteando su aplicación práctica y uno de los más importantes y acuciantes que vemos cada día resulta ser algo tan esencial en el proceso como el nombramiento y aceptación del mediador concursal que es quien debe llevar a efecto la negociación extrajudicial de las deudas de la persona física, empresario o no, que se declara insolvente para evitar el concurso consecutivo.

En la mayoría de los casos que vemos, el notario no acepta la mediación y tiene que nombrar un mediador, pero son muchos los casos en los que el notario se ve incapaz de nombrar un mediador de los que le ofrece el sistema porque es habitual que el mediador que nombra no acepte el caso y que tras varias designaciones, sin aceptación, el notario se vea obligado a cerrar el acta sin haber podido designar mediador. La consecuencia inmediata de ello es que la persona a la que no se le ha podido designar mediador no puede llevar a cabo el intento extrajudicial de acuerdo con sus acreedores, ni formular las necesarias quitas y esperas que le permitirían pagar su deuda y son muchos los clientes que pudiendo perfectamente reestructurar su deuda y pagarla, se ven abocados al concurso consecutivo y a la liquidación de sus bienes sin tener la oportunidad de haber intentado el acuerdo.

Como resultado de ello nos estamos encontrando con personas que podrían haber firmado un acuerdo extrajudicial de pago con sus acreedores y cumplirlo, pero la falta de mediador en la fase extrajudicial ha cercenado esa posibilidad y ese derecho y la persona se ve obligada a instar el concurso consecutivo y liquidar su patrimonio, entre este, en muchos casos está su propia vivienda habitual, aquella que podía haber mantenido si hubiese contado con el profesional de la mediación que necesitaba para negociar y llegar al acuerdo de pago de su deuda en la fase extrajudicial.

Nos hemos venido peguntando porque ocurre esto, porqué esta dificultad de los notarios y registros para nombrar un mediador concursal en la ley de segunda oportunidad, ¿cómo es posible que el hecho de poder llegar a un acuerdo extrajudicial de pago o acabar en la liquidación de tu propia vivienda pueda depender de que el notario consiga o no nombrar un mediador?, ¿Cómo puede ser una cuestión de suerte?, ¿que se puede hacer para que esto no ocurra?.

Lo cierto es que no hemos hallado la respuesta, no sabemos si el problema está en la imprevisión o defectos de la ley, en si los mediadores son conscientes de lo que se juegan las personas físicas que están en una situación de insolvencia o si los defectos que apreciamos en el procedimiento serán más pronto que tarde solventados para que quien necesita un mediador no se vea privado de él y quien no lo necesita no tenga que demandarlo,  pero entre tanto si sabemos que muchas personas que necesitan negociar sus deudas por un mediador profesional y pueden llegar a un acuerdo extrajudicial de pago no lo están pudiendo hacer, dependen de una tómbola, acaban en la liquidación de sus bienes sin tener porqué mientras que a otras personas, sin ninguna capacidad de negociación ni de llegar a ningún acuerdo con sus acreedores, se les está sometiendo a una mediación innecesaria.

Lo que tenemos muy claro, dos años después de haber entrado en vigor la ley, es que tenemos que dar a conocer esta problemática a todos los agentes que intervienen en el proceso y que debemos darla a conocer, muy especialmente a los propios mediadores, porque son necesarios. Queremos decirles que nos resultan indispensables para salvar a muchas familias y pequeños empresarios que están atrapados por las deudas y abocados innecesariamente a la liquidación de su patrimonio, a la pérdida de su propia vivienda, decirles que LOS NECESITAMOS.

Nos hemos preguntado también si no sería conveniente preparar mediadores especializados en la ley de segunda oportunidad y que las propias asociaciones de mediadores se involucrasen de forma efectiva en ayudar a solventar este problema que venimos detectando y en concreto nos dirigimos a la Asociación Madrileña de Mediadores a la que le hacemos este ruego y pregunta:

¿Podéis hacer vuestra nuestra preocupación y prestarnos vuestra ayuda para que nadie que necesite un mediador profesional se vea privado de él?

Equipo de Kiosko

Equipo de Kiosko

Somos un equipo de múltiples profesionales de diferentes disciplinas comprometido en la difusión de la mediación. Trabajamos cada semana sin descanso para publicar toda clase de contenido que sea de utilidad y que ayude a transmitir todos los beneficios y ventajas de la mediación. ¡Anímate a compartir!

  • Chelo Hdez Aleson

    En mi opinión, no se encuentran mediadores concursales debido a que existen pocos mediadores que a su vez sean administradores concursales y los pocos que existen no están interesados en la mediación ya que sólo cobran por ésta y luego no por la administración concursal.
    Si estoy equivocada, que alguien me lo aclare

  • Pilar Arago Hervas

    Es cierto que no cobramos igual que un administrador concursal. También lo es que llevamos el final del concurso, la liquidación . Es complicado para el que no es previamente administrador concursal realizar esta segunda fase ya que puede llevar muchos bienes y cálculos para conseguir la exoneración de deudas.

  • La ley de segunda oportunidad es un procedimiento concursal muy simplificado, en la mayoría de los casos, sobre todo en los casos de persona física y familias a los que me refiero, no hay una unidad de producción, ni empleados, ni contabilidades, ni existencias, ni más activos que su propia vivienda hipotecada y un viejo vehículo que aún están pagando y por tanto la mediación es cualificada en lo que se refiere a las técnicas profesionales de mediador para poder obtener el acuerdo. Una correcta formación específica del mediador sería suficiente para aceptar este tipo de mediaciones que resultan quizás más sencillas que mediar en un divorcio o en una ´herencia ya que se ciñen a explicar y plantear a los acreedores la propuesta que el deudor puede cumplir, siendo un campo de trabajo interesante y abundante, que además presta un gran servicio a la sociedad porque muchos jóvenes están teniendo que abandonar sus estudios por la situación de endeudamiento sin resolver de sus familias, lo vemos cada día.

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