El gato con botas no se lleva bien con su vecino

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Y colorín colorado, en estos cuentos se ha mediado…

Por Gema Murciano.

Después de acabar su jornada laboral en el castillo de su amo, el Marqués de Carabás, el Gato con botas entró en su nueva casa.

Para agradecerle sus servicios, el Marqués, le había comprado una lujosa casita en una urbanización, muy cerquita del castillo, y aunque al principio el Gato con botas era feliz, poco a poco empezó a llegar muy triste a su casa.

Y todo tenía una explicación, unos dos meses después de decorar la casa, el vecino de abajo empezó a molestarle con la música muy alta, parecía que le estaba esperando, porque a los 10 minutos de estar, sonaba la música atronadora, y al son de esa música ruidosa, tenía que limpiar la casa, prepararse la cena y llevar las cuentas del Castillo, el pobre Gato con botas tenía unos dolores de cabeza…

Un día, coincidió con una gatita persa que vivía en el tercero, y como le vio tan triste le dijo:

—¿Pero qué te pasa Gato que tienes esa cara tan triste?,¿Acaso el Marqués ya no quiere ser tu amo y te ha despedido?,¿Te hacen daño las botas?

—No, Gata, no, son los vecinos de abajo, cada vez que llego a casa me ponen la música tan alto que siempre tengo dolor de cabeza, el médico ya no sabe que recetarme, y como duermo mal, tengo que tener mucho cuidado para que no me eche la bronca el marqués… Continuar leyendo el cuento

Equipo de Kiosko

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