Las 3 preguntas que deberían plantearse en mediación

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Reflexiones sobre un caso real de mediación

Por Santiago Miranzo de Mateo

Creo y defiendo los cuestionarios y clasificaciones de perfiles de los usuarios que nos llegan a mediación como herramienta eficaz del proceso. No tienen que ser larguísimos, basta con 3 preguntas como éste que nos comparte Christian Lamm en el genial artículo publicado en la revista de mediadores Kiosco de Mediación de AMM, titulado: “Cómo diagnosticar una negociación o mediación” http://www.kiosko-ammediadores.es/diagnosticar-una-negociacion-mediacion/. Este artículo me ha inspirado está reflexión sobre un caso real mío de mediación que me gustaría compartir.

Las 3 preguntas que propone acertadamente Lamm son:

1) Actores: ¿Estamos negociando, mediando de forma que podemos influir en todas las personas que cuya opinión es clave para la resolución del conflicto?

2) Intereses: ¿Los principales intereses y necesidades de las partes son compatibles?

3) Alternativas: ¿Las posibles consecuencias de no acordar son vistas por ambas partes como negativas en caso de no acordar? (Por ejemplo el riesgo de inicio de un juicio).

 Y el caso real que quiero  compartir es la mediación de Juan y María (nombres ficticios para mantener la confidencialidad) que he llevado en mi consulta privada  de CYMA Consultores  es un ejemplo en el que me planteo si debería haber sido más estricto ante las respuestas a estas 3 preguntas, explicaré el contexto para entenderlo.

Se inicia a partir de la intervención que se está realizando en un centro de atención psico-pedagógica con las hijas a nivel de apoyo pedagógico y  como complemento a la atención psicológica como pareja y familia que reciben. Me solicitan iniciar un proceso de mediación familiar de divorcio de los padres. Durante todo el proceso de mediación se sigue trabajando con todos los miembros de la familia en apoyo psico-pedagógico de forma coordinada.

La mediación constó de 16 sesiones debido a que el caso fue reabierto a petición de los clientes en 2 ocasiones.

En junio 2015 se producen 7 sesiones intensivas para mediar la puesta en práctica de los acuerdos que ambos habían establecido por ellos mismos en un documento antes de la mediación relativo al cuidado y reparto de las hijas durante las vacaciones de verano. Se llega a acuerdos temporales satisfactorios relativos al verano con las hijas verbales y se termina el proceso de mediación.

Entre diciembre 2015 y junio 2016 se producen 7 sesiones de temporalidad mensual en las que se hablan de acuerdos de convivencia entre ellos pues tras las vacaciones han decidido intentarlo de nuevo como pareja y quieren que el mediador les acompañe en ese proceso realizando expresas muestras de agradecimiento a la labor mediadora y los beneficios de la mediación en su vida familiar. Se llega a acuerdos temporales satisfactorios verbales y se termina el proceso de mediación.

En octubre y en noviembre 2016 solicitan reabrir la mediación debido a la mala situación vivida en verano de pareja y a retomar la decisión de divorciarse. Se mantienen dos sesiones en las que se habla sobre los temas de distribución de gastos familiares a partir de la separación y de con quién vivirán las hijas, no se llega a acuerdos y se rompen las negociaciones al no querer alguna de las partes continuar con el proceso.

 Las respuestas a las 3 preguntas de Lamm no eran positivas al inicio de la mediación, pero la influencia del factor de la intervención psico-pedagógica como herramienta de apoyo al proceso de mediación me llevó a decidir sí darle una oportunidad a la mediación para generar bienestar en el núcleo familiar, las debilidades y amenazas del proceso eran algunos intereses opuestos, el desequilibrio en el poder por la dependencia económica de uno sobre otro, el MAAN de un mediado que era denunciar al otro para ir a juicio y el PAAN del otro que era el pánico a ser denunciado como medida de presión, muy mala escucha activa, poca empatía, dependencia emocional conjunta, falta de autonomía laboral y económica suficiente de una parte para poder iniciar una nueva etapa separados sin dependencia económica del otro… las fortalezas y oportunidades eran la intervención psico-pedagógica que arropaba a las hijas y fortalecía la mediación al poder centrarnos más en los aspectos de acuerdos de convivencia y dejar la parte psicológica siendo tratada y acogida en terapia, el efecto apaciguador expresado por ellos mismos de ser las sesiones de mediación un tercer espacio neutral acogedor en el que aprendían a hablar sosegadamente por el bien de todos y sentirse respetados y legitimados, intereses comunes como el bienestar de las hijas, intereses diferentes no opuestos como generar más ingresos y ser cautos con los gastos, capacidad de poner en marcha medidas y nuevas actitudes que iban dando fruto y mejorando la calidad de la convivencia, ser capaces de llegar a acuerdos temporales parciales y ponerlos en marcha entre sesiones…

Este caso siguió su camino tras las finalización de la mediación sin acuerdos definitivos, estando en un momento de tramitación del divorcio contencioso con posturas enconadas, denuncias mutuas y sacando por desgracia la peor versión de cada uno.

Realicé un fuerte trabajo de responsabilización de las partes, de concienciación ante la posible deriva judicial para que separaran la persona del problema y legitimaran la labor del abogado así como que buscaran algunos con talante pacificador, fue un trabajo de motivación a través de redes sociales complementario al trabajo en sala y necesario para arropar los momentos de crisis entre sesiones.

 ¿Fue un error iniciar este caso? Creo que no, siendo estricto en base a las 3 preguntas de Lamm no debería haberlo iniciado pero el peso de otros elementos del contexto equilibraban la balanza a favor del sí a la mediación: fuerte apoyo psico-pedagógico a todos los miembros de la familia en un entorno profesional, momento de crisis emocional alto de ambos padres que hubiera llevado a decisiones tomadas desde las pasiones, el PAAN (peor alternativa a un acuerdo negociado) era irse cada uno con su abogado a por el otro sin haber intentado la mediación, mi experiencia de 17 años como mediador y más de 100 casos de mediación en separación realizados, mi perfil profesional y laboral de de coach y orientador familiar con un gran número de técnicas y herramientas aplicables al caso. Probablemente si este caso me hubiera llegado con pocos años de experiencia profesional mediadora no lo hubiera afrontado igual y podría haber decidido no iniciar la medicación al no darse los requisitos mínimos o hubiera requerido comediación con alguien con más experiencia.

¿Tuve éxito en este caso? NO si nos atenemos a que concluyó sin acuerdos definitivos, SÍ en tanto en cuanto conseguimos acuerdos temporales que fueron llevando a la práctica. NO fue un éxito pues están actualmente en proceso contencioso de divorcio con denuncias cruzadas y falta de respeto pero SÍ en tanto en cuanto empezaron con esa actitud en junio 2015 y logramos que no lo llevaran a cabo hasta JUNIO 2017, 2 años en los que han intentado rehacer la pareja, han llegado a acuerdos de convivencia en los que las hijas han visto a sus padres cambiar actitudes y dialogar pausadamente y poner en marcha nuevas habilidades y técnicas de comunicación e inteligencia emocional. NO es un éxito porque al final se separan pero SÍ en tanto en cuanto lo hacen siendo 2 personas distintas con herramientas en la mochila para manejar mejor la comunicación, el análisis de los elementos del conflicto, la gestión emocional, el autoconocimiento y han sido reforzados, empoderados y legitimados como personas y como padres. NO es un éxito porque no emplean las herramientas que se les han mostrado en la mediación en este momento de divorcio pero SÍ en tanto y en cuanto son más responsables de sus conductas al ser conscientes de las dos actitudes que pueden tomar ante sus conflictos, como se les mostró a través del cuento de los indios Cherokees que cuenta el abuelo al nieto sobre los dos lobos que luchan dentro de nosotros, el del bien y el del mal, y que sobrevivirá aquel al que alimenten más.

En resumen, gracias a hacernos preguntas como las 3 de Lamm podemos realizar una intervención más adecuada a los usuarios al hacer un mejor análisis del conflicto, eso no nos asegura el éxito pero sí nos deja más preparados para lo que venga durante el proceso, nos permite prevenir y no sólo reaccionar, nos convierte en PROACTIVOS y no en REACTIVOS.

Estas preguntas de Lamm son una buena herramienta coherente con mi modelo de mediación en 3d decide tu C.A.R. que aplico en CYMA CONSULTORES basado en mis 17 años de experiencia profesional como mediador, orientador y coach:

1) aumenta la CONSCIENCIA sobre el caso al ayudarte a hacer un buen análisis de los elementos del conflicto y poder plantear metas y objetivos de la intervención coherentes con el perfil de los mediados.

2) Refuerza la AUTOCREENCIA, debido a que reflexionas al empezar el caso estás aumentando tu autoconocimiento  sobre qué herramientas tenemos y serían eficaces para esa situación y cuáles nos faltan para resolverlo, además de aumentar tu autoconfianza en afrontar las sesiones con seguridad al haber pensado por adelantado tus hipótesis,

3) Afianza la RESPONSABILIDAD al poder compartir tus reflexiones a las 3 preguntas con los mediados y contrastar pareceres, pidiéndoles que confirmen o maticen tus hipótesis y pedirles que afronten retos en cada sesión y en el proceso desde la responsabilidad de lo que están dispuestos a dar y esforzarse por solucionar su conflicto.

Santiago Miranzo de Mateo

Santiago Miranzo de Mateo / Mediador y Coach en CYMA Consultores.

Equipo de Kiosko

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