Un libro para pensar y sentir

libro-2.png

El Universo del Lenguaje en Mediación. Cerebro para hablar, corazón para escuchar.

Por Mercedes Matás Castillo

Comencemos con un sencillo ejercicio. Responde con sinceridad a estas dos cuestiones:

1.Hablando con cualquier interlocutor, sueles empezar las frases con un…

  • No…
  • Sí…
  • No sé cómo empiezo.

2.Si crees que una relación personal no es satisfactoria,

  • No dices nada, das largas a las citas, no tienes detalles que sabes que le gustan a la otra persona.
  • Planteas hablar sobre cómo estáis los dos, qué necesitáis y qué os falta.
  • Te muestras incómodo/a con sus comentarios o hechos, le echas la culpa de tu malestar.

Ser conscientes de cómo hablamos, y una actitud personal de diálogo abre caminos de paz donde parecían ocultos. El Universo del lenguaje en mediación. Cerebro para hablar, corazón para escuchar es un libro destinado a describir, de forma eminentemente práctica, la manera distintiva que el profesional de la mediación tiene a la hora de utilizar su principal herramienta de trabajo: el lenguaje.

Mediar no es abrir una charla entre mediados y mediador. No dialogamos como con un amigo en casa, un conocido en la cafetería o un profesional en su despacho. Esta es la primera regla: las partes hablan y los mediadores aplicamos técnicas. Constantemente, en función del objetivo que proceda, sin dejarse llevar por las historias, las emociones o los posibles intentos de manipulación, tanto de las personas de los mediados, como de nosotros mismos. Saber, en cada momento, qué estamos haciendo y con qué objetivo es la demostración del dominio del arte del lenguaje mediador. Experimentemos cómo ello es posible a través del siguiente ejemplo de un caso real que nos ilustra sobre la versatilidad de la técnica:

María quería tener todas las tardes libres y me ponía a mí todos los turnos peores. Esto es un desastre.

¿Cómo reacciona el mediador/a para favorecer el diálogo? Disponemos de varias posibilidades:

En primer lugar, con una técnica espejo, elegimos una expresión brevísima o una sola palabra que nos ayuda a dos objetivos a la vez: centrar el tema principal del debate y, además, bajar el nivel de emocionalidad negativa propiciado por las acusaciones personales. ¿Cuál escogerías? Si repetimos “María” perdemos imparcialidad y acentuamos la acusación; si elegimos “tardes libres” salimos por la tangente hablando del ocio, que no es el objeto del debate; si hacemos espejo de “peores” o de “desastre”, reforzamos la negatividad de la situación… ¿Qué nos queda, pues? Felicidades. La expresión elegida, para hacer el espejo, es los turnos, pues este es el tema objetivo, neutro y de principal interés para ambas partes. ¿Es de eso de lo que queréis hablar?

En segundo lugar, si nos decidimos a responder con un parafraseo, respetamos las palabras expresadas por las partes, al tiempo que convertimos la oruga en mariposa, es decir, mantenemos el sentido, limpiamos las palabras.

Con el ejemplo anterior, utilizamos la vertiente positiva del argumento de la siguiente manera:

—Med: Si he entendido bien, según tú, dices que María prefería el turno de mañana, ¿es así?

Una versión más literal del parafraseo, haciendo gala de limpieza de expresiones, la podemos encontrar en el siguiente ejemplo de un caso civil de dos vecinos con sendos locales de negocio contiguos, a quienes llamaremos Enrique y Pedro:

Enrique: Yo fui varias veces a pedir permisos al Ayuntamiento, para que me permitieran hacer una obra que eliminara los ruidos molestos, pero si intentaba decirle algo a Pedro se ponía hecho una fiera y no paraba de quejarse.

Med: Entiendo, corrígeme si me equivoco (o si he entendido bien), que has querido pedir permiso al Ayuntamiento, para poder hacer una obra y eliminar los ruidos que molestan a Pedro, y que te gustaría (o te hubiese gustado) comentárselo a él, ¿es así?

Al hacer nuestro parafraseo, hemos cambiado el tiempo verbal en pasado por perífrasis y condicional (o subjuntivo) que estimulan la posibilidad de abrir de nuevo las alternativas de solución. Además, no repetimos la palabra fiera ni queja, y resaltamos el deseo de comunicación con el vecino que sufre los ruidos.

Por último, si nos atrevemos con la varita mágica de la reformulación, recogemos una expresión exaltada, en forma de queja o reproche, y devolvemos un valor positivo con el objetivo de cambiar la perspectiva que traían los participantes del conflicto. Intentamos indagar y acertar con lo que realmente es importante para ellos. En nuestro ejemplo de los turnos, diríamos:

—Med: Por lo que dices, entiendo que para ti es importante la elección y la distribución de los turnos. ¿Es así?

La reformulación precisa que la mente del mediador dé un giro a las palabras oídas y extraiga algo no evidente, pero que exprese la verdadera necesidad o interés de la persona. Dicha necesidad o interés ha de sonar, además, de forma positiva, para ser oída con aceptación por la otra parte.

La incorporación de los descubrimientos neurocientíficos, sobre funcionamiento de la mente humana, las palabras a las que somos más receptivos, aquello que nos cuesta más trabajo entender y lo que no, nuestras necesidades fundamentales en las relaciones con los demás y el compromiso con hacer posible una realidad mejor, es un capítulo a desarrollar en la formación del mediador que abre un ilusionante mundo de posibilidades, para la eficacia del uso de nuestras técnicas. Hacernos permeables a dichos conocimientos dota a nuestra inteligencia comunicativa de mayores recursos. ¿Te atreves a intentarlo?

Mercedes Matás Castillo, trabaja como Psicóloga educativa, clínica y forense en el Servicio de Psicología Aplicada (SEPA) y en la Unidad de Psicología y Psiquiatría Forense del Servicio Externo de Ciencias y Técnicas Forenses de la Universidad de Murcia (SECYTEF). Es licenciada en Derecho y Mediadora en la Unidad de Mediación Intrajudicial del TSJ de Murcia (UMIM).


EL UNIVERSO DEL LENGUAJE EN MEDIACIÓN. Cerebro para hablar, corazón para escuchar, está disponible en papel y en EPUB en Amazon. En Casa del Libro, y en las librerías de Círculo Rojo, Diego Marín (Teléfono 968 242829. www.diegomarin.com) y Vértice (Teléfono 968 838286. vertice1407@gmail.com).

Equipo de Kiosko

Equipo de Kiosko

Somos un equipo de múltiples profesionales de diferentes disciplinas comprometido en la difusión de la mediación. Trabajamos cada semana sin descanso para publicar toda clase de contenido que sea de utilidad y que ayude a transmitir todos los beneficios y ventajas de la mediación. ¡Anímate a compartir!

scroll to top