Técnicas mediadoras y cambio de actitudes

tecnica-6.png

Cerebro para hablar, corazón para escuchar

Por Mercedes Matás Castillo.

Después de la Gran depresión de 1929, en Estados Unidos, el psicólogo George Kelly atendió mucha gente afectada. Kelly descubrió que “cualquier cosa” que hiciera a sus pacientes verse a sí mismos o a sus problemas desde otra perspectiva, mejoraba la situación. En ese contexto, tener problemas psicológicos o no era una cuestión de cómo la persona veía las cosas. Los acontecimientos se podían interpretar de una cantidad ilimitada de formas.

Kelly creó la terapia de rol-fijo pidiendo al paciente que describiera cómo se veía a sí mismo, a los demás y al mundo. Después, Kelly ideaba un personaje distinto a esa descripción, para que el paciente lo representara durante un tiempo. Así conseguía generar autoconceptos y emociones diferentes a través de un actuar diferente, es decir, que la actitud lo es todo.

¿Podemos, en mediación, servir para el cambio de actitudes? Creo firmemente que sí, usando técnicas lingüísticas que equilibran racionalidad y emoción.

Seguro que, como mediador/a, has oído hablar de una norma básica del diálogo: pedimos a los mediados que “hablen desde el yo”. Esta estrategia lingüística, consiste en cambiar los mensajes acusatorios, dirigidos de una parte a otra, por la exposición de las vivencias o sentimientos desde el punto de vista de quien lo narra: “Yo creí, yo sentí, yo entendí, yo pensé, yo hice…”. El esfuerzo intelectual para girar a la primera persona de los verbos relaja emociones negativas que se encienden cuando se utiliza la segunda persona: “¡Tú haces, tú decides, tú piensas, tú dices (o dijiste), tú… tú… tú…!”.

Es responsabilidad del mediador recordar a las partes esta técnica-norma, ya que, si permitimos las frases acusatorias, volverán a sus posturas polarizadas y posiciones de inicio.

Veamos un ejemplo:

—La parte dice: has hecho y has deshecho lo que has querido todos estos años en casa de mamá, sin contar con nadie. has manejado aquí y allá.

—El mediador recuerda la norma de cambiar los “tús” por “yos” y reestructurar de nuevo la frase.

—La parte reflexiona un poco y dice: Yo no me he enterado todos estos años de las cosas de mamá… y a mí me gustaría estar informado.

Cuando las personas nos acostumbramos a hablar desde el yo, aprendemos a seleccionar la propia información y a entendernos a nosotros mismos. Se es capaz de reflexionar sobre necesidades reales y sobre cómo evitar las consecuencias negativas del conflicto, además de estimular la empatía hacia quien habla, evitando actitudes defensivas o agresivas.

Precisamente la empatía es siempre una cuestión controvertida entre mediadores. La técnica puede hacer que esa empatía sea más consciente y certera. Si a los mediados les decimos que “hablen desde el yo”, los mediadores tenemos que aprender a “escuchar desde ellos”. El subtítulo de El Universo del Lenguaje en mediación nos lo recuerda. ¿Qué significa Cerebro para hablar, corazón para escuchar? Extraemos un ejemplo adaptado de un caso real:

La mediación estaba acabada. Las partes, Salvador y Susana, con sus abogados presentes, firmaban los documentos de acuerdos y el acta final de la mediación. Ambos conseguían el cese de una larga lucha en los tribunales reclamando una pensión de alimentos que llevaba años sin cumplirse. Salvador figura como propietario de la casa donde viven Susana y sus hijos. Ella se ha hecho cargo de todos los pagos del inmueble desde la separación, bastante tiempo atrás. A través de la mediación, habían llegado al compromiso de que Salvador cediera la propiedad del inmueble a Susana, para saldar la deuda acumulada. Entre los acuerdos secundarios, figuraba que la nueva propietaria haría frente a la mitad de la una cuantiosa deuda del Impuesto de Bienes Inmuebles, y el deudor a la otra mitad. Cuando Susana solicita, en la Administración, el fraccionamiento de la deuda en varios plazos, le deniegan tal posibilidad, ya que Salvador tiene otra deuda de poca cantidad, por una multa que ha de ser saldada para permitir el fraccionamiento. Conocido el hecho, se pide en mediación que, el día de la firma de los acuerdos, la multa debe estar saldada. El día llega y la multa sigue pendiente. Los abogados acuerdan que lo pague Susana. Pero la señora entra en cólera, cuando se entera de que Salvador no ha hecho frente a la pequeña deuda recayendo el pago sobre ella y le increpa que tenga que asumir otra deuda de él. Los abogados intentan convencerla de que es poco dinero y que el beneficio va a ser mucho mayor. No entienden que se pueda ir al traste todo el acuerdo por esa pequeña suma. Susana se niega a aceptarlo.

La mediadora pide, con un gesto, silencio a los abogados y mira con dulzura a la señora. Queda quieta un momento. Procesa la información:

  • Está quemada por los años de incumplimiento de Salvador sin atender las necesidades de sus hijos.
  • La mayor parte de la hipoteca y los gastos de la casa los ha asumido ella. Necesita el reconocimiento de que es suya. Realmente, su verdadero deseo es conseguir la casa.
  • Ha sufrido una humillación ante los funcionarios por la existencia de la multa.
  • Aunque no se trate de una cantidad importante, sus palabras repetidas son: “Yo no tengo por qué pagar esa multa”.

De todo ello, nuestra escucha activa se centra en tres conclusiones:

Primera: Ella siempre ha pagado (1).

Segunda: Repite verbalmente su “no obligación” de pagar esta última deuda. Es importante, para ella, que se escuche ese mensaje (2).

Tercera: Lo dice delante de Salvador (3).

Cuando la mediadora hable dirigiéndose a Susana, habrá transformado estas conclusiones en un mensaje que haga reaccionar a Susana de modo favorable a la terminación del proceso.

—Med: ¿Es eso lo que necesitas, que Salvador oiga (3) que vas a pagar (1) algo que no te corresponde (2)?

La respuesta de Susana no se hizo esperar: Exacto. Eso es lo que quiero: que lo oiga con sus orejas y tenga claro que tenía que haberlo pagado él y lo voy a hacer yo, como siempre. Y que lo sepan todos. Quiero mi casa y que esto acabe bien. (Baja el tono) ¿Dónde tengo que firmar?

Decimos que nuestra principal misión como mediadores es devolver el protagonismo a las personas en la toma de decisiones sobre sus vidas, ¿cierto? Podemos para lograrlo con la positividad que nos enseña Kelly:

Siempre hay alguna alternativa constructiva entre la cual elegir para tratar con el mundo. Nadie tiene por qué arrinconarse; nadie tiene por qué bloquearse por las circunstancias; nadie tiene por qué ser víctima de su propia biografía. George Kelly (1905-1967).

EL UNIVERSO DEL LENGUAJE EN MEDIACIÓN. Cerebro para hablar, corazón para escuchar, está disponible en papel y en EPUB en Amazon. También en librerías de Círculo Rojo, Diego Marín (Teléfono 968 242829. www.diegomarin.com) y Vértice (Teléfono 968 838286. vertice1407@gmail.com).

Mercedes Matás Castillo, trabaja como Psicóloga educativa, clínica y forense en el Servicio de Psicología Aplicada (SEPA) y en la Unidad de Psicología y Psiquiatría Forense del Servicio Externo de Ciencias y Técnicas Forenses de la Universidad de Murcia (SECYTEF). Es licenciada en Derecho y Mediadora en la Unidad de Mediación Intrajudicial del TSJ de Murcia (UMIM).

Equipo de Kiosko

Equipo de Kiosko

Somos un equipo de múltiples profesionales de diferentes disciplinas comprometido en la difusión de la mediación. Trabajamos cada semana sin descanso para publicar toda clase de contenido que sea de utilidad y que ayude a transmitir todos los beneficios y ventajas de la mediación. ¡Anímate a compartir!

scroll to top