El viaje del Autoliderazgo

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¿Dónde quiero ir?

Por Carmen Cobos.

Ya van unos cuantos años en los que me dedico a impartir cursos de Desarrollo y Liderazgo Personal a mujeres en situación de exclusividad social y violencia de género.

Puedo afirmar que es de los trabajos más enriquecedores que realizo, ya que todo lo que  entrego, lo recibo con creces. Y a pesar de ello, ésta no es la principal satisfacción, porque comprobar que alguien es capaz de retomar su vida y salir adelante viendo como progresa, proporciona esa felicidad no descrita en el diccionario de la lengua de los tiempos actuales.

Tengo una gran amiga y compañera que trabaja conmigo, que en los momentos de bajón (que algunas veces los hay), dice: Si conseguimos que una sola persona supere su situación y lidere su vida, ya hemos logrado un gran objetivo, porque esa persona se encargará de transmitirlo a otros con su propio ejemplo.

Pero no es de mi trabajo de lo que vengo a hablar, sino del modo en que una persona puede llegar a liderar su propia vida.

Desarrollo personal y Liderazgo personal van de la mano, porque yo lidero mi vida cuando he desarrollado mis capacidades para poder ser independiente.

Hay que cargarse de un gran arrojo para, en un momento puntual, cuando llevamos unos años caminando, nos planteamos si estamos en el lugar donde habíamos soñado estar cuando fuéramos mayores.

Y más valentía si cabe hay que tener, para analizar porqué hemos llegado a este lugar que no es el que deseábamos.

Cuando llega ese momento, se considera que nos encontramos en un punto de inflexión y que necesitamos un cambio.

Pero, ¿dónde acudir cuando la necesidad es evidente?

Después de años en que nos hemos dejado llevar como hojas de otoño secas en el suelo, arrastradas por el viento, resulta complicado cambiar tantas cosas.

Sin embargo, ¡es posible!

En este artículo no podría dar unas pautas válidas para todos en general, de un trabajo personal que normalmente lleva muchos meses de esfuerzo y seguimiento, y con un mentor de cerca que corrija los aspectos necesarios. Y toda una vida de continuidad de esos buenos hábitos que hemos decidido repetir para que sirvan de guía y conseguir el objetivo deseado.

De cualquier manera, trataré de trazar unas pinceladas para que sirvan de guía a aquellos que desean “Recomenzar”.

Hay una frase de Gandhi que mi socia María Barco destaca como significativa en la necesidad de este cambio de rumbo:

“Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”.

Y es que en ocasiones llegamos a creernos víctimas de la vida, porque ignoramos que somos parte del motor social, donde podemos poner nuestro granito de arena para rodearnos de ese mundo que deseamos.

El viaje del liderazgo comienza cuando veo la diferencia entre donde estoy y donde quiero estar.

Y para lograrlo debemos desarrollar una serie de competencias, y cambiar de paradigma: Hemos nacido con una serie de características y circunstancias sobre las que pensábamos no tener ningún tipo de influencia y que solo nos quedaba la oportunidad de aguantarnos y reducir los daños.

“El viaje comienza cuando vemos la diferencia entre dónde estás y donde quisieras estar, o por decirlo de otro modo, cuando no quieres continuar dónde estás”. (J. O´Connor)

Cuando comenzamos este trabajo personal, sabemos que todas nuestras habilidades psicológicas se pueden trabajar y mejorar, además nuestro desarrollo personal será una gran fuente de satisfacción, ya que nos facilitará alcanzar ese futuro posible que cada uno quiere conseguir, y nos permitirá llevar las riendas de nuestra propia vida. Además el liderazgo es condición esencial para poder generar relaciones sanas con otras personas.

Un ejemplo muy sencillo y gráfico es el de tener la visión del viaje que quiero realizar: me planteo donde quiero ir, qué quiero hacer cuando haya llegado a ese lugar, cómo pienso que me voy a sentir, etc..El segundo paso es decidir qué necesito llevar conmigo para realizar ese viaje, qué debo meter en mi maleta. También debo sopesar lo que voy a dejar de tener cuando salga de mi zona de confort que, hasta ahora, me hacía sentir cómodo.

Por tanto mi Visión y mi Misión son los primeros objetivos a delimitar. Además de analizar qué tipo de competencias debo trabajar y reforzar para poder realizar ese viaje. Las competencias son hábitos que hay que desarrollar para conseguir nuestra vocación.

Los objetivos son los siguientes:

  • Profundizar en el autoconocimiento.
  • Desarrollar las competencias personales como elemento diferenciador.
  • Generar autoconfianza.
  • Desarrollar recursos para afrontar las cuestiones difíciles.
  • Emprender un camino de mejora personal y profesional.

Todos estos objetivos se irán desmenuzando, dividiéndolos en pequeñas etapas que, superándolas una a una, permitirá que el esfuerzo del cambio sea más firme y duradero.

Desarrollaremos la proactividad, asumiendo la responsabilidad de mi vida.

Realizaré un profundo autoconocimiento, para saber de dónde parto y con qué recursos cuento para poder llegar a mi destino elegido.

Aprenderé a administrar mi tiempo y las cuestiones a resolver.

Reforzaré mi voluntad, utilizando las herramientas adecuadas.

Y gestionaré mis emociones para conseguir los logros perseguidos.

Estas son pequeñas líneas de un maravilloso trabajo que nos puede ayudar a conseguir ser en la vida aquello que nos propongamos.

¡Es posible Recomenzar!

Carmen Cobos. Abogada/Mediadora/Docente Cursos de Liderazgo Personal.

Equipo de Kiosko

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